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Monday, July 03, 2006

Vomítame encima, por favor


Otra vez, salgo de la academia como siempre...
No. No como siempre, esta vez salgo sin hablar con nadie.
Camino una par de cuadras y llego a mi paradero, a esperar el carro e irme a mi casa.
Espero.
El problema con los Santa Rosa es que cuando los esperas para que te lleven a tu casa despues de salir de una clase en la Alianza Francesa ocurren muchas cosas:
a) Se demoran mucho
b) Llegan muy llenos
c) Se pasan de largo (sólo para gente como yo, con mala suerte)
Mientras estoy en el paradero miro a mi alrededor.
El buen culo de la flaca de adelante que no se da cuenta que la veo... no, se dio cuenta.
Mientras espero mi carro sigo mirando a mi alrededor.
Aquel viejo con un maletin al lado del basurero. Aquel tipo que se ve exactamente como mi profesor se hubiese visto hace unos 10 años. Aquella mujer tan fea, que al voltear me recuerda una escena impactante en una película de terror. Aquel Santa Rosa que se acerca...
Bien, viene mi Santa Rosa.
El paradero está vacío así que no tengo problemas para acercarme al carro y ver que el problema es que el carro está lleno. Odio cuando el transporte público está lleno. Odio tener que sujetarme de aquellos tubos cubiertos de grasa. Odio que le gente que está al lado de las ventanas siempre tenga frío y nunca las abra. Odio que haga tanto calor adentro que algunos sudan. Odio que el olor de su sudor se quede dentro del carro ya que las ventanas están cerradas.
No me subo.
Hay cosas que resultan muy irritantes para uno: que un hijo de puta de cuatro años patee la espalda de tu asiento en el cine y la puta de su madre no le diga; que te cague una paloma mientras caminas con tus amigos y a ellos no les caiga nada; o que mucha gente decida bajarse en un mismo paradero, poniéndose todos de pie y haciendo que el carro parezca lleno; o que te des cuenta muy tarde de eso y el carro te deje atrás como estúpido corriendo trás él. Cualquiera, o en mi caso, todas esas cosas llegan a irritar a uno.
En fin, después de un rato se acerca otra Santa Rosa, esta vez esta vacía. Esta vez la veo vacía y entro en ella. El asiento al frente de la puerta, ese que está perpendicular al del conductor y te obliga a doblar las piernas.
Obviamente la mejor opción para sentarse sería uno o dos asientos detrás del primero individual, esos que están pegados a la ventana. Luego vendría cualquiera atrás del primero en el lado del pasillo de los de dos personas, si entras al lado de la ventana podría tocarte una señora obesa o una mujer cubierta de polleras que dificultará terriblemente tu salida. Luego vendría el primer asiento individual. Luego cualquiera de los dos primeros asientos de dos personas. El problema de los primeros asientos es que no puedes tener un viaje tranquilo, siempre que el carro se detiene para recojer a un nuevo pasajero ruegas en tu mente: "que no sea un anciano, que no sea un anciano", y si llega a ser un anciano, el asiento que debe ir para él es aquel en el que estas sentado, así que te levantas y con una sonrisa educada le dices "tome usted asiento". Dicen que hacer una buena acción te hace sentir bien contigo mismo, te enaltece. En este caso, es una estupidez. Me siento asqueado de tener que levantarme y agarrar esos tubos grasosos, me siento incómodo de apiñarme para que todos "pasen al fondo", no me siento bien. No se siente bien el no poder evitar pensar "viejo de mierda" mientras aquella cara arrugada se arruga al gesticular la palabra "gracias".
Hoy, en el asiento que ha de ser arrebatado por algún anciano o una mujer con un feto adentro, hay una niña durmiendo, ocupando ambos lados. Todos los otros buenos asientos están ocupados así que me siento aquí, mirando a la cobradora pregonar la ruta del carro hacia la calle.
Santa Rosa, Manco Capac, 15 de agosto.
Santa Rosa, Manco Capac.
15 de agosto, Santa Rosa, Manco Capac.
No se bien en qué estoy pensando, pero sea lo que sea es interrumpido por lo que veo frente a mi: la cobradora escupe en la pista, no es un escupitajo normal, es como si escupiese una bocanada de algún liquido naranja-marrón.
¿Qué ha tomado esta mujer?
Vuelvo a divagar, y vuelvo a ser interrumpido, pero esta vez si vale la pena, vale la pena y mucho más. La cobradora hace una arcada violenta y vomita un glorioso chorro de comida a medio digerir anaranjado, no es poco lo que sale de la boca de esta mujer. Es como saldría el vómito de una ducha, no en un pequeño flujo, sino esparcido por todas partes. Un duchazo de gaseosa, sopa de gallina, papas masticadas y a medio digerir y tal vez carne por ahí, todo mezclado en un grumoso líquido naranja que ahora está chorreado en medio de la pista.
Casi no puedo contener la risa.
Es, sin duda alguna, lo mejor que me ha podido pasar en uno de esos buses de mierda. Un par de cuadras mas arriba la cobradora lo hace de nuevo, otro chorro naranja para que aquella pista la recuerde por siempre. El rostro de esa mujer es de dolor, el que pondría cualquiera después de haber vomitado su almuerzo y probablemente desayuno también; eso sólo me da mas ganas de reír y tengo que ocultar la cara para disimular mi expresión de risa contenida. Soy una persona horrible. Pero me divierto bastante a causa de ello.
¿Qué pasa si la mujer ésta me vomita encima mientras esté bajando del carro?
Casi no puedo contener la risa.
Un anciano dice "baja" desde el fondo del bus.
Por favor vomítale encima.
No lo hace.
Me imagino a una mujer subiendo al carro. "¿Va por la Goyeneche?" preguntaría ella, y la cobradora le vomitaría encima.
Vuelvo a ocultar mi risa convulsiva reprimida.
Una casaca que tapaba a la niña durmiendo en el primer asiento de dos personas se cae al suelo del carro, y la cobradora la recoge y vuelve a arropar a la pequeña.
Debe ser su hija.
Vomítale encima.
Es demasiado para sólo un hombre.
¿Qué harías si mientras subes a un carro una cobradora te vomita encima?
No importa lo que respondas, si una cobradora te vomita encima no reaccionarás así. Harás algo diferente. No puedes contestar a esa pregunta simplemente porque nunca te has imaginado a ti mismo con vomito de cobradora encima. Nunca has visto algo así. La verdad es que si llegas a tener tanta suerte como yo(y te cagan los pájaros encima y se te van los carros y tienes una de las peores suertes del mundo), y algún día vez a una cobradora vomitar desde un carro en movimiento, tu respuesta a esa pregunta sera: "me cagaría de risa".
La mayoría de gente les contaría a todos sus amigos que tuvo sexo con una flaca muy rica, o que llegaron a comprar ese disco que tanto querían. Yo, yo les contaría a todos mis amigos que una cobradora me vomitó encima.
Me estoy bajando del carro con un gesto extraño en la cara, es la risa que trato de evitar.
Por favor, vomítame encima.
Le pago el pasaje.
Por favor, será una de mis mejores anécdotas.
Me da mi vuelto y el carro continúa se va, junto con mis esperanzas de ser vomitado.
Nunca voy a olvidar aquella vez que gané un concurso de matemática, porque les gané a todos los chibolos nerd de Arequipa. Nunca voy a olvidar mi viaje de promoción, porque el mejor fin de semana de mi vida. Nunca voy a olvidar este día, porque vi a una cobradora vomitar.
En medio de la calle, me cago de risa.

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